El Negocio de los Falsos Profetas

El Negocio de los Falsos Profetas

Victor Brossa - proyecto  Syneidesis

Victor Brossa – proyecto Syneidesis

Enric Corbera , BIONEUROEMOCIÓN ,Biodescodificación

Enric Corbera , BIONEUROEMOCIÓN ,Biodescodificación

Conferencia EQUILÍBRATE con Arel-Joan

Es una técnica muy sencilla de aplicación personal, siempre en colaboración de los seres de Luz, donde será imprescindible tomar tu responsabilidad y el compromiso de hacer tu parte del trabajo y nosotros la nuestra.

Arel-Joan

Equilíbrate nace de la unión de diversas técnicas: EAC (Equilibrio Armonico Consciente), las bases de la biodescodifiación, la aplicación de los conocimientos de Un Curso de Milagros y del O’ponopono entre otras, usando siempre la Metafísica, alternándolas cada una en el momento adecuado . Aún que son conocimientos muy antiguos que se están redescubriendo, podríamos considerar que son de nueva generación o de nueva aplicación, pues se les da un nuevo sentido. Esto permite darte siempre la mejor opción para que puedas reconocer y tomar tu poder tanto desde el cuerpo físico como desde los cuerpos sutiles al poder conocer que Pensamientos/Emociones son los que te están limitando y no te dejan avanzar.

Maestro ascendido , Creador de las Antiguas Piramides de Egipto

El despertar de un Sub-Dios , Creador

Arel (Joan) - Maestro Ascendido

Arel (Joan) – Maestro Ascendido ,falsos profetas ,charlatanería ,Gentuza ,Canalizaciones

la epidemia de falsos profetas que en las últimas dos décadas proliferaron hasta llegar al grotesco punto en el parecen acordar concentrarse en la superstición de un año (-2012-) que sirve de coartada de no pocos delincuentes. No son sólo “mercaderes en el templo”, sino también constructores de falsos templos con funciones solapadas de centro comercial. No son sólo “buscavidas”, son también arruinadores de vidas: las de sus prosélitos. No son sólo charlatanes aterrorizando o ilusionando sobre supercherías vaticinadas, son también criminales con una función bien definida en esta desintegración global de la Inteligencia, de la Justicia y –en definitiva- del ser humano tal y como lo conocemos hoy.

Si la contra-tradición y la irreligiosidad han aumentado hasta este punto, y este punto tiene nombre y forma de año señalado, tomémonos en serio ese año (2012) así como todos los atropellos y barbaridades que han inspirado a esa cuadrilla de maleantes blasfemos que osan hacer parodias de ejercicios proféticos sin ningún tipo de autoridad ni cualificación. Por supuesto, nos estamos refiriendo a todos esos “falsos profetas”, sin hacer ninguna distinción entre ellos. Todos ellos -poco importa aquí su nacionalidad, raza o nombres propios- nos merecen el mismo desprecio.

Sobre profetismo y sobre los abusos pseudo-proféticos de la modernidad

Parece necesario decir qué una “profecía” es el don sobrenatural para pronunciar palabras por inspiración divina, es decir, en nombre de Dios. El que tiene ese don, es el “profeta”. Si alguien no tiene esa cualidad, no es ni podrá ser “profeta”, aunque así diga llamarse. En ese caso, ese sujeto no será otra cosa que un impostor y los ejercicios e interpretaciones que alguien así puede llamar “profecías”, no serán más que imposturas, es decir, las tareas propias del impostor. Todos y cada uno de los llamados “profetas” de la modernidad (todos y cada uno con sus falsas “profecías”) son impostores vendiendo imposturas. No son otra cosa.

“falsos profetas” que abundarán (¡ya abundan!) hasta tal punto que la confusión y la ignorancia se extenderán entre los hombres de una manera hasta entonces desconocida. Se trata de una crisis inédita, profunda, con varios movimientos espirales hacia el abismo, en donde la decadencia nos sorprenderá a todos en el que parecerá siempre el punto más bajo, cayendo más y más, hacia un límite inferior que nadie conoce y que nadie puede datar.

Canalizaciones, vaticinios terroristas y datación apocalíptica

Insistimos en destacar el importantísimo dato tradicional unánime de que tras el “sello profético” no habrá más profetas hasta el colapso de la presente humanidad; por lo tanto, las autodenominadas “profecías” actuales no serían tal cosa, de la misma manera que quienes se dedican a ello ni son ni podrán ser llamados “profetas” a no ser a modo de parodia con fines comerciales. La pregunta
que alguien atento se hará es: ¿Entonces qué son esas “profecías” de la modernidad? Respuesta sin lugar a duda: Son peligrosísimas imposturas con perversas intenciones.

Los diversos movimientos, contra-tradiciones y neo-espiritualistas se dan la mano todos ellos en el sentimiento antirreligioso: todo lo que recuerde a la tergiversada noción moderna de “religión” debe ser perseguido y eliminado. Por ello, todos los términos fundamentales de las diversas expresiones tradicionales fueron usurpados, deformados y sustituidos por parodias amoldadas al proyecto desintegrador de la humanidad. Así, todo concepto tradicional fue parodiado por una serie de palabrería impostora, inventada, y -en algunos casos- diabólicamente perversa. Por ejemplo, el concepto legítimo de “profeta” fue sustituido por la sinvergüencería de “médiums, “sensitivos”, “adivinos”, “gurúes”, “sanadores”, etc… que conforman la oferta del mercachifle espiritual. Y como pantomima de las “profecías”, los modernos hablaron de “canalizaciones” (ya se habló del origen histórico moderno de esta palabreja en “La Falacia Fenomenica y la Mentira Extraterrestre” y su relación con el neo-espiritualismo kardecista y teosofista). Esta satánica sustitución de términos permite que cualquier cantamañanas sin escrúpulos con un mínimo don de palabra pueda engrosar las listas de los “falsos profetas” y vivir del abuso, la mentira y la charlatanería.

Porque no importa que esta gentuza se escude en desvaríos denominados “canalizaciones”, o en interpretaciones seculares y desautorizadas de oráculos propios de civilizaciones desaparecidas, o en teorías pseudo-científicas cimentadas con literatura de ficción fantástica… todo lo que la modernidad presenta como “profecía” es una burda mentira.

Todos estos embustes de new-agers, trileros de la Era de Acuario y astrónomos de delirante imaginación, responden a una misma estrategia comercial: impactar en la sociedad. Esto ahora se llama “publicidad”, y recientemente, en el S. XX, en años de enfrentamiento político, se llamaba “propaganda” (léase “Tecnocracia Global y Destrucción Familiar”). Lo cierto es que, en español castizo, estas técnicas siempre se han llamado “camelar”, “engatusar”, “engañar”. Y para engañar a una sociedad (dígase “publicitar” o “propagandear”), se necesita garantizar algo: el terror del engañado. Por eso, el procedimiento new-age es siempre aterrorizar al prosélito-cliente con fechas, catástrofes, desastres naturales, castigos medioambientales… y tras paralizar al moderno con esa imaginería de cartón piedra, pues se le vende una “salvación” en forma de secta, de curso terapeútico, de libelo, de dvd, de conferencia, de película, de lo que sea que se pueda vender. El terror es el motor de toda propaganda (o publicidad, o como quieran llamarlo), y los ignominiosos “falsos profetas” de la new-age, del neo-espiritualismo y de la sinvergüencería científica no son ni mucho menos una excepción. De hecho, son unos pioneros en ello: ya llevan varios siglos vendiendo el fin del mundo.
Antecedentes de la farsa apocalíptica y las fechas señaladas

No falla: allá donde se interpreten teorías escatológicas de forma desautorizada y descontextualizada, allá más temprano que tarde aparece un mentecato avispado que data la catástrofe total y se enriquece con ello… hasta que -¡claro!- llega la fecha señalada y no pasa nada. Los new-agers y neo-espiritualistas contemporáneos sólo imitan de forma masiva lo que los pioneros del apocalipsis fraudulento llevan haciendo, al menos durante los últimos cinco siglos. Para los que crean que esto del 2012 es nuevo… lo cierto es que hay tantos fines del mundo como años de la era moderna y como cretinos blasfemos dispuestos a aterrorizar al pueblo para conseguir lucro, fama o notoriedad.

En la Europa moderna, prácticamente cada nación tiene su propio anunciador fraudulento de catástrofes apocalípticas. En el S.XVI, el astrólogo germano Johannes Stoeffler anunció un gran diluvio para el 20 de Febrero de 1524 que acabaría con Europa y con todo el Sacro Imperio. Nada ocurrió aquel día, salvo que en la ciudad de Iggelheim, como comenzó un chaparrón, un hatajo de beatos salió en estampida y murieron aplastados más de doscientas personas.

Algo parecido ocurrió en el S.XVII, cuando se esperaba el 25 de Abril de 1666. Libros vendidos, ríos de tinta, histeria colectiva, políticos oportunistas y párrocos vendiendo la salvación… llegó la fecha y sólo se tuvo un espléndido día de primavera. Ni diluvios, ni justos salvados, ni trompetas, ni nada de nada.

En el S.XVIII, el británico William Whiston anunció el diluvio y su consecuente fin del mundo, el 13 de Octubre de 1736. Aquel día ni tan si quiera llovió en Londres. No fue el fin del mundo… pero los criminales aprovecharon la histeria social de aquella fecha para cometer fechorías en Londres. El número de violaciones, robos y asesinatos aumentó desorbitadamente aquella fecha.

En el S.XIX, el francmasón egiptólogo Charles Piazzi Smith quiso ver una profecía en la Pirámide de Gizé que databa el fin de la humanidad en 1881 del calendario cristiano. La casa real británica le siguió la corriente a este “falso profeta”, hasta el punto de nombrar a Smith astrónomo del Gran Imperio Británico. Llegó 1881 y la humanidad continuó. El Gran Imperio Británico también, y actualmente no sabríamos decir qué beneficios se extrajeron de esta superchería. Quizás fue el ensayo de un siglo que iba a obsesionarse con las fechas señaladas: el siglo XX.

Porque el S.XX fue el siglo del colapso total del catolicismo en Europa y su consecuente metástasis de los ocultismos, los teosofismos, los espiritismos y -finalmente- el satanismo que impera hoy en todas sus formas, mezclado con teorías pseudo-científicas y propaganda populista. Prácticamente cada año de la década de los sesenta fue vaticinado como “fin de era” por incontables grupos de hippies californianos. La presunta “Era de Acuario” comenzaba con una obsesión: acertar la fecha del fin del mundo como quien acierta los números en una partida de bingo. Ya en los setenta, el astrónomo y novelista John Gribbin (sí: ser astrónomo y novelista de ficción es no sólo compatible sino muy rentable en estos tiempos) fue best-seller con “Jupiter Effect” en el que, ni corto ni perezoso, anunciaba un alineamiento con Júpiter que provocaría un terremoto que acabaría con la ciudad de Los Angeles en la primavera de 1982. Y también en los setenta, otro astrónomo novelista (este israelita) Zecharia Sitchin comenzaría a divagar sobre los textos sumerios y un planeta completamente imaginario llamado “X”.

Y nos vamos a quedar con Sitchin, porque esta figura resulta clave para comprender lo que ocurrirá más tarde (es decir, hoy). Sitchin fue el mentor de una serie de “investigadores” (sin eufemismos: farsantes vendedores de mentiras) que siempre se irían a apoyar en una fecha, tanto para vaticinar catástrofes como para anunciar felices salvaciones políticas, medioambientales y extraterrestres. Primero se señaló el año 2000… y nada ocurrió aquel año. Nada al menos tan horrible como lo que ocurrió en Septiembre del año siguiente. Tras el fiasco del 2000, los charlatanes de la esfera Sitchin señalaron el año 2003 como año final. De hecho el propio Sitchin habló (publicó) sobre el año 2003 como año en el que el Planeta X pasaría cerca de La Tierra causando maremotos, diluvios y erupciones volcánicas masivas. Nibiru no pasó en 2003, pero no fue necesario para establecer las teorías sitchinianas en el vulgo anglosajón y el europeo. Junto con el israelita, el norteamericano Jordan Maxwell y el británico David Icke ayudaron a postergar todas las patrañas new-age sobre fechas de cambio de paradigma (acompañadas -como siempre- por catástrofes terribles que nunca suceden en la fecha señalada). Se pensó en 2012. Por un lado la fecha dejaba un intervalo de tiempo suficiente para la optimación del negocio de los new-agers. Por otro, el año coincidía con una época que cualquiera puede prever como crítica, y por lo tanto, idónea para la venta de sandeces con atuendo espiritual. Además, para dar un pretexto a la superchería, alguien dijo algo que aún nadie mínimamente autorizado en la materia ha conseguido probar: el fin del calendario de la civilización maya coincide con el año 2012, más aún, con el 21 de Diciembre del 2012 del calendario gregoriano. ¡Qué infeliz casualidad! ¡Vaya por Dios! ¡Mal sabían los enigmáticos y poco conocidos mayas que los sinvergüenzas modernos iban a usar su calendario para un circo comercial más!

Extracto del Blog
http://armonicosdeconciencia.blogspot.com.es/2012/01/2012-el-negocio-de-los-falsos-profetas.html

Matías de Stefano (joven índigo) – entrevista realizada en abril 2011 por Jungla TV

Matías Gustavo de Stefano, en una vida pasada llamado “Ghan”, nació en Agosto de 1987, en Venado Tuerto, Santa fe. Es uno de los tantos niños nuevos que nacieron desde 1987 en adelante con la misión de traer y anclar la nueva conciencia.

Matías De Stefano – Ater Tumti (Buenos Aires, Argentina 2011) conferencia en vídeo de 5 Horas

Victor Brossa y Matías De Stefano – entrevista en proyecto Syneidesis

Victor brosa , Arel-Joan

Victor brosa , Arel-Joan

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